Si llegaste al examen de Finanzas I con la sensación de que te sabes las fórmulas y aun así te va mal, el problema casi nunca es la fórmula. El examen de EEF315 es acumulativo: mezcla el valor del dinero en el tiempo del C1 con riesgo, CAPM y WACC del C2. Pero donde se pierden más puntos no es en el cálculo, sino en la decisión que viene antes: qué flujo entra al modelo, con qué signo, en qué período y descontado a qué tasa. Esa decisión se toma con lápiz, no con calculadora, y es exactamente lo que el examen está midiendo.
El examen no te pregunta fórmulas, te pregunta criterios
Los certámenes de EEF315 suelen darte los datos casi ordenados: acá está el flujo, acá la tasa, calcula. El examen invierte esa lógica. Te entrega un enunciado largo con datos de más —una máquina antigua, un estudio de mercado ya pagado, un crédito con el que financiarás parte del proyecto— y espera que tú decidas qué es relevante.
Por eso conviene leer el enunciado dos veces antes de escribir un solo número. La primera lectura es para entender qué proyecto es y desde qué perspectiva te lo preguntan. La segunda es para marcar, dato por dato, si entra o no entra. Recién ahí armas la tabla de flujos.
Si la mecánica de descuento todavía te cuesta, este no es el orden correcto de estudio: primero cierra esa brecha con la guía del Certamen 1 de EEF315, donde están anualidades, perpetuidades y el uso de la calculadora financiera.
Contabilidad no es caja, y ese filtro ordena todo lo demás
La confusión más cara del ramo es tratar la utilidad contable como si fuera flujo de caja. No lo es, y el examen lo explota casi siempre.
La depreciación es el caso clásico. No es una salida de dinero: nadie le transfiere plata a nadie por depreciar. Pero sí reduce la base imponible, y por lo tanto reduce el impuesto que efectivamente pagas. Ese es el escudo tributario, y por eso la depreciación se resta para calcular impuestos y después se suma de vuelta al flujo. Restarla dos veces o no sumarla nunca son los dos errores gemelos que aparecen todos los semestres.
El capital de trabajo es el otro. Aumentar inventario o cuentas por cobrar es plata que sale hoy aunque la utilidad no se mueva, y al final del proyecto ese capital se recupera. Si tu flujo del último período no tiene la recuperación de capital de trabajo, casi seguro te faltó una línea.
Los cuatro criterios de decisión, y cuándo cada uno te miente
El examen rara vez te pide “calcula el VAN” a secas. Te da dos proyectos y te pregunta cuál eliges, o te muestra un criterio que apunta en una dirección y otro que apunta en la contraria. Saber en qué situación cada criterio falla vale más que saber calcularlos todos.
| Criterio | Qué responde | Cuándo te miente |
|---|---|---|
| VAN | Cuánto valor agrega el proyecto, en pesos de hoy | Casi nunca; el problema es que depende de que la tasa esté bien elegida |
| TIR | La tasa que hace el VAN igual a cero | Con flujos que cambian de signo más de una vez (múltiples TIR) y al comparar proyectos de escala o duración distinta |
| Payback | En cuántos períodos recuperas la inversión | Ignora todo lo que pasa después del corte y, en su versión simple, ignora el valor del tiempo |
| Índice de rentabilidad | Cuánto valor generas por peso invertido | Al elegir entre proyectos mutuamente excluyentes: puede preferir el chico sobre el que agrega más valor total |
La regla práctica para el examen: cuando dos criterios se contradicen y los proyectos son mutuamente excluyentes, manda el VAN. Pero no basta con escribirlo. Tienes que justificar por qué el otro criterio falla en ese caso concreto, porque ahí está el puntaje.
La tasa: CAPM y WACC no son intercambiables
Este es el punto donde el examen separa al que entendió del que memorizó. El CAPM te entrega el costo del patrimonio, es decir, lo que exige el accionista por asumir riesgo sistemático. El WACC promedia ese costo del patrimonio con el costo de la deuda después de impuestos, ponderado por la estructura de capital.
La consistencia entre flujo y tasa no es negociable. Si estás descontando el flujo de caja libre del proyecto —el que no descuenta intereses—, la tasa es el WACC. Si estás descontando el flujo que le queda al accionista después de pagar la deuda, la tasa es el costo del patrimonio. Mezclarlos es el error que convierte un desarrollo bien planteado en una nota mala: descontar flujo libre al costo del patrimonio sobrecastiga el proyecto, y descontar flujo del accionista al WACC lo infla.
De ahí se desprende otra cosa que el examen suele pedir: si ya restaste los intereses del flujo, no puedes además usar el WACC, porque estarías contando el beneficio tributario de la deuda dos veces. El detalle de cómo se construye el beta y por qué te lo cambian a mitad del enunciado está desarrollado en la guía del Certamen 2.
Qué flujos entran y cuáles no
Esta tabla es, en la práctica, la lista de chequeo que conviene tener en la cabeza al leer el enunciado por segunda vez.
| Partida | ¿Entra al flujo? | Razón |
|---|---|---|
| Costo hundido (estudio ya pagado) | No | Ya ocurrió y no cambia según decidas o no hacer el proyecto |
| Costo de oportunidad (terreno propio) | Sí | Usarlo te impide arrendarlo o venderlo: es un valor que resignas |
| Depreciación | Solo vía impuestos | No es salida de caja, pero reduce el impuesto a pagar |
| Intereses del crédito | No, en el flujo de caja libre | El financiamiento ya está capturado en el WACC |
| Capital de trabajo | Sí, y se recupera al final | Es plata inmovilizada durante la vida del proyecto |
| Canibalización de un producto existente | Sí, con signo negativo | Es una pérdida real que ocurre por hacer el proyecto |
Si tomas cada dato del enunciado y lo clasificas en una de estas seis categorías antes de calcular nada, la mitad de los errores caros desaparece sola.
A quién le sirve este enfoque y a quién no
Vale la pena ser honesto acá, porque no todos llegan al examen desde el mismo lugar.
Te sirve si sacaste notas decentes en los certámenes cuando el ejercicio venía acotado, pero te desarmas con enunciados largos. Ese perfil no tiene un problema de finanzas: tiene un problema de filtrado, y filtrar se entrena en dos o tres tardes armando tablas de flujo a partir de enunciados viejos, sin calcular nada, solo decidiendo qué entra.
No te sirve todavía si aún dudas al descontar una anualidad, si te enredas con la calculadora financiera o si no distingues una perpetuidad creciente de una constante. En ese caso, dedicar los últimos días a criterios de decisión es optimizar la parte equivocada. Vuelve a la mecánica del C1 primero: es menos entretenido, pero es donde está tu puntaje perdido.
Y una advertencia que aplica a todos: revisa el programa de tu sección antes de armar el plan. La ponderación del examen y si hay o no eximición cambian entre secciones y semestres, y eso determina cuánto tiempo racionalmente conviene invertir. En el hub de ramos UDD están las guías del resto de los cursos por si tienes más de un examen encima esa semana.
Si quieres trabajar esto con ejercicios resueltos y explicación paso a paso, revisa el curso de EEF315 enfocado en riesgo, CAPM y WACC, que es la base sobre la que se construye la parte más pesada del examen.
Preguntas frecuentes sobre el examen de EEF315
¿El examen es acumulativo o solo entra la materia posterior al último certamen?
En Finanzas I lo habitual es que sea acumulativo, porque la materia se apila: no puedes valorizar sin descontar, y no puedes elegir la tasa sin entender riesgo. Confirma la ponderación exacta en el programa de tu sección, porque eso cambia entre profesores.
¿Cuánto tiempo necesito para prepararlo bien?
Entre ocho y diez días de trabajo real alcanzan si ya diste los dos certámenes. Un reparto que funciona: tres días de mecánica y ejercicios del C1, tres días de riesgo y tasas, y los últimos días completos resolviendo enunciados largos cronometrados.
¿Conviene memorizar las fórmulas o llevarlas en la hoja de ayuda?
Si tu sección permite hoja de ayuda, no la uses para copiar fórmulas: usa ese espacio para el árbol de decisión —qué flujo va con qué tasa, qué entra y qué no—. Las fórmulas las vas a recordar de tanto ejercicio; los criterios son los que se olvidan bajo presión.
Me fue mal en el C2, ¿todavía puedo salvar el ramo?
Depende de la ponderación, así que haz la aritmética antes de decidir cuánto invertir: calcula la nota que necesitas en el examen para llegar al 4,0 y evalúa si es alcanzable. Si te da más de 6,5, probablemente convenga repartir el tiempo entre este ramo y los otros en riesgo, no jugártela entera a uno.
¿Sirve estudiar con pruebas de años anteriores?
Es lo más rentable que puedes hacer, con una condición: resuélvelas sin mirar la pauta y con tiempo cronometrado. Leer una prueba resuelta genera una falsa sensación de dominio que se cae el día del examen.
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