Impuestos en EAE1110 UC

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Impuestos en EAE1110 UC: la prueba pregunta quién paga, no solo el equilibrio

El enunciado dice: “el gobierno establece un impuesto de $10 por unidad vendida”. Corres la curva de oferta, resuelves el sistema, anotas el nuevo equilibrio y pasas a la siguiente pregunta. Después viene la parte que no ensayaste: ¿quién paga realmente ese impuesto y cuánto bienestar se pierde en el camino? Ahí se te va la mitad del puntaje, y no por un error de cálculo, sino porque nadie te dijo que el ejercicio no terminaba en el equilibrio.

Esta guía es para EAE1110 Introducción a la Microeconomía en la UC y trata de un solo tipo de problema, el que más se repite en las pruebas del bloque inicial: un impuesto sobre un mercado competitivo. Un aviso antes de partir: el temario de cada interrogación depende de tu sección y de tu profesor. Mira el programa del curso antes de asumir que todo esto entra; lo que sí vale para cualquier sección es el método.

El impuesto no lo paga quien dice la ley

Si el impuesto se cobra al vendedor, el vendedor no es necesariamente quien termina pagándolo. Esa es la idea central de la incidencia: lo que importa no es a quién le llega la boleta, sino cómo se reparte el costo entre quienes compran y quienes venden después de que el mercado se reacomoda. Si te piden “determine quién soporta el impuesto”, la respuesta sale de comparar tres precios: el que había antes, el que paga ahora el comprador y el que se queda ahora el vendedor, una vez descontado el impuesto.

Esa diferencia entre el precio que paga el comprador y el que recibe el vendedor es la cuña que mete el impuesto, y es exactamente igual al monto del impuesto por unidad. Si la cuña no te cuadra con el dato del enunciado, hay un error en el cálculo y conviene saberlo antes de entregar.

Un ejemplo completo, con números que se pueden revisar

Tomemos un mercado simple. La demanda es P = 100 − Q y la oferta es P = 20 + Q. Sin impuesto, igualas: 100 − Q = 20 + Q, de donde Q = 40 y P = 60. Ahora el gobierno cobra $10 por unidad a los vendedores. La oferta, vista por el comprador, sube $10: P = 30 + Q. Igualas de nuevo: 100 − Q = 30 + Q, y sale Q = 35. El comprador paga P = 65. El vendedor recibe 65 − 10 = 55.

Ejemplo propio, calculado paso a paso (demanda P = 100 − Q, oferta P = 20 + Q, impuesto de $10 por unidad). Los números son ilustrativos y puedes verificarlos con lápiz en dos minutos.

Concepto Sin impuesto Con impuesto Cambio
Cantidad transada 40 35 −5
Precio que paga el comprador 60 65 +5
Precio que recibe el vendedor 60 55 −5
Excedente del consumidor 800 612,5 −187,5
Excedente del productor 800 612,5 −187,5
Recaudación del gobierno 0 350 +350

Mira la tabla con calma: el impuesto lo pagan a medias. El comprador paga $5 más y el vendedor se queda con $5 menos, aunque la ley le haya puesto la obligación solo al vendedor. Ese reparto parejo no es una regla general; sale de que las pendientes de oferta y demanda son iguales en este ejemplo. Cuando una de las dos curvas es mucho más inelástica que la otra, quien tiene la curva más inelástica soporta la mayor parte. Si tu prueba trae elasticidades, ese es el dato que decide el reparto.

Cómo se calculan los excedentes sin enredarte

Los excedentes son áreas de triángulos y se calculan como base por altura dividido en dos. Para el consumidor, la base es la cantidad transada y la altura es la distancia entre el precio máximo que estaría dispuesto a pagar (el intercepto de la demanda, 100) y el precio que efectivamente paga. Sin impuesto: ½ × 40 × (100 − 60) = 800. Con impuesto: ½ × 35 × (100 − 65) = 612,5.

Para el productor es el mismo razonamiento al revés: la altura va desde el precio mínimo que aceptaría (el intercepto de la oferta, 20) hasta lo que realmente recibe. Sin impuesto: ½ × 40 × (60 − 20) = 800. Con impuesto: ½ × 35 × (55 − 20) = 612,5. Un detalle que suele costar puntos: el vendedor recibe 55, no 65. Si usas el precio del comprador en el excedente del productor, el resultado sale inflado y la tabla no cierra.

El triángulo que sobra: la pérdida irrecuperable de eficiencia

Suma lo que quedó: excedente del consumidor, excedente del productor y recaudación dan 612,5 + 612,5 + 350 = 1.575. Antes del impuesto, la suma de excedentes era 1.600. Faltan 25, y esos 25 no los tiene nadie: ni el comprador, ni el vendedor, ni el fisco. Esa es la pérdida irrecuperable de eficiencia, el triángulo que representa las transacciones que dejaron de ocurrir porque la cuña las volvió inconvenientes.

Se calcula directo: ½ × cuña × cantidad perdida = ½ × 10 × (40 − 35) = 25. La idea de que los impuestos, los subsidios y los precios máximos o mínimos pueden generar este tipo de pérdida está explicada, entre otras fuentes, en el artículo de pérdida irrecuperable de eficiencia en Wikipedia en español (consultado el 5 de octubre de 2026), y el análisis de quién termina soportando un impuesto se resume en incidencia fiscal (consultado el mismo día). Para la prueba, lo útil no es el nombre elegante sino el chequeo: si los tres pedazos más el triángulo no suman lo de antes, revisa el cálculo.

Tres errores que cuestan puntos

El primero es dibujar la oferta corrida pero leer el precio del vendedor en el equilibrio nuevo. En el gráfico hay dos precios en la cantidad nueva, uno sobre la demanda y otro sobre la oferta original, y confundirlos arruina todo lo que viene después.

El segundo es olvidar que el triángulo de pérdida tiene como base la cuña y como altura la cantidad que desapareció, no la cantidad que queda. Si usas 35 en vez de 5, te sale una pérdida enorme que no tiene sentido frente al total.

El tercero es no escribir una frase de interpretación. Muchas pautas asignan puntaje a decir con palabras quién soporta el impuesto y por qué. Una línea basta: “el comprador paga $5 más y el vendedor recibe $5 menos porque las pendientes son similares”. Sin esa línea, aunque los números estén perfectos, pierdes el punto de análisis.

Cómo practicarlo en tres sesiones

Una primera sesión de puro dibujo: toma cinco enunciados con impuesto o subsidio, y para cada uno dibuja solo el gráfico con las áreas rotuladas, sin calcular nada. Si el dibujo no te sale en un minuto, todavía no está automático.

Una segunda sesión de cálculo con comprobación: resuelve tres ejercicios completos y, al final de cada uno, verifica que excedentes más recaudación más pérdida sumen el excedente total sin impuesto. Ese chequeo es gratis y te avisa de los errores de signo antes de que lo haga el profesor.

Una tercera sesión con elasticidades distintas: cambia la pendiente de una curva y observa cómo se mueve el reparto de la carga. Si entiendes por qué cambia, la pregunta conceptual deja de ser una trampa.

Para quién sirve esta guía, y para quién no

Sirve si ya entiendes oferta y demanda y resuelves equilibrios, pero te quedas corto cuando el ejercicio pide bienestar. Ahí el problema es de orden y de interpretación, no de teoría, y se arregla con método.

No te sirve todavía si despejar un equilibrio de dos ecuaciones te toma varios intentos. En ese caso, primero hay que afirmar el álgebra básica; los excedentes se construyen sobre eso.

Si quieres practicar con ejercicios resueltos paso a paso, el curso de Introducción a la Microeconomía, Prueba 1 está disponible en nuestra plataforma. Y si todavía estás ordenando tu semestre, en el hub de la UC tienes el resto de las guías por ramo. La próxima vez que un enunciado mencione un impuesto, antes de resolver, anota los tres precios que van a aparecer: el de antes, el del comprador y el del vendedor.

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